Wombats contra el networking

El hecho de ser editor me ha puesto, a veces, en una situación en la que ha habido gente que se ha acercado a mí por interés. No les importaba mi persona sino lo que pensaban que podían sacar de mí (o esa es la conclusión a la que he llegado en esas ocasiones). Afortunadamente, esas personas acaban por saltar por los aires, repelidas por el hecho de no conseguir el objetivo que se habían planteado.

A veces veo venir a este tipo de personas desde lejos; seguramente son las que tienen más prisa en conseguirlo porque suelen ser también las que desaparecen más rápido o tienen una reacción más virulenta cuando se les pone un límite. Ese tipo de reacciones son las que mejor demuestran que estas personas no deberían estar junto a mí y mejor tenerlas bien lejos.

Luego hay otras que, supongo, se acaban desencantando y se dan cuenta de que esta no era su órbita. A lo mejor, estos segundos casos estaban influenciados por ese concepto neoliberal de «networking» o, lo que es lo mismo, la noción de que «te tienes que relacionar con gente de la que te puedas aprovechar». El capitalismo, y más aún el neoliberal, ha abogado siempre por destrozar cualquier ápice de empatía en pos del individualismo más radical y exacerbado. Pero incluso esos desgraciados saben que necesitan de otros seres humanos para funcionar en sociedad, solo que desde la perspectiva del qué pueden sacar de los demás. En las relaciones de poder asimétricas, consistiría en qué pueden extraer de los que están por debajo (por ejemplo, sus empleados), lo que les lleva a la explotación sin miramientos. Cuando ven que están entre iguales o tratan de llegar a alguien a quien perciben que está por encima de ellos, pero de quien quieren sacar un provecho, entonces lo llaman networking.

Hay que oponerse frontalmente al networking y desterrarlo de nuestras vidas, en pos de la creación y el refuerzo de la comunidad.

Partiendo de esa misma noción de networking, que consistiría en crear una «red (net)» de contactos lo más amplia posible, otra propuesta sería la de hacer que tu red no sea más grande sino más fuerte y que esta vaya creciendo poco a poco. Una red basada en la afinidad real y en el amor, basada en la noción de ver qué podemos aportar a los demás y no qué podemos extraer de ellos. Los nuevos nodos que se unan a esta red seguramente sean menos, pero el vínculo que nos unirá a estos será mucho más fuerte. Si estiras mucho la red, puede ser que el trapecista se cuele por algún agujero demasiado dilatado. Una red con un tejido fuerte está ahí para sostenerte cuando caes.

Estoy especialmente contento con la red (o redes) de la(s) que con el tiempo he acabado formando parte, y de ver a las personas que orbitan a mi alrededor (y yo de ellas). Me gusta esta metáfora planetaria. También me parece muy gráfica la explicación más espiritual en la que se suele decir que dos personas vibran en una misma frecuencia, y de ahí su afinidad. A veces da la sensación de que incluso puedes sentirlo: cuando alguien que aparece en el círculo tiene una frecuencia similar y se va ajustando poco a poco a la de otra persona si ambas están abiertas a que esto suceda. Por contra, y no sé si esto empieza a ser cosa de la edad, la sensación de no estar en sintonía con otra persona es casi física.

Acabo de ver una publicación de facebook que se ha hecho viral que decía que se ha podido observar que, gracias a que los wombats son unos animalillos generosos que comparten sus madrigueras con otras especies, que muchos animales pequeños han conseguido salvar sus vidas en los incendios que están arrasando Australia. Qué gracioso que los humanos no seamos capaces de hacer lo mismo, no ya con otros animales, sino con otros miembros de nuestra misma especie. Aprendamos de los wombats. Seamos más como los wombats. Mejor parecerse a un animal generoso que a esa máquina sin empatía de que los neoliberales quieren tener a su disposición para extraerle lo que puedan y más.


PD: No sé si la publicación es original de Will Stenberg o este la cogió de esta publicación de Greenpeace Nueva Zelanda. En esta se puede leer, traduzco: «Llegan informes desde Australia que dicen que incontables animales pequeños han escapado de la muerte porque los wombats, de manera inusual, compartieron con ellos sus madrigueras enormes y complejas». Tachado, porque resulta que no es cierto: «Incluso hay informes que dicen que han desarrollado un comportamiento de pastoreo». Sea como sea, me declaro oficialmente obsesionado con los wombats.

Enlace: La respuesta de los animales a los incendios.

Foto del wombat: JJ Harrison, Wikipedia

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.